12 October 2017

 

Mi amigo Juan hace unos años decidió abrir un negocio privado en Cuba, a raíz de la flexibilización realizada por el gobierno en el año 2010, puso todas sus energías y ganas con la idea de mejorar su nivel de vida y el de su familia. Pues, el salario nominal que devengaba como trabajador estatal no le alcanzaba y cada vez percibía que rendía menos porque los precios de los productos y servicios que tiene a su alcance se encarecen y su salario real disminuye sin ver mejoría alguna.

Me cuenta Juan que al consultar sobre la tramitación que debía hacer para comenzar, le informaron que debía elegir una de las actividades autorizadas como trabajador por cuenta propia. Al principio no entendió bien, pues para él esa frase no tenía ningún significado, de hecho, lo calificó como un eufemismo al no encontrarlo en el diccionario ni en la wikipedia, que era lo que estaba a su alcance.

Le comenté a mi amigo: Cuentapropista en Cuba son aquellas personas que tienen un negocio, pero que el Estado no lo reconoce como empresario o emprendedor, siendo un individuo que administra una empresa y asume cierto riesgo financiero al fundar una empresa o negocio; no se debe confundir con los directores de empresas estatales que no asumen actitudes emprendedoras sino que cumplen tareas como cuadro, designado por alguien. El empresario o emprendedor es una persona natural con capacidad legal y que desarrolla una actividad económica. Mientras que los cuentapropistas son personas naturales que poseen derechos y obligaciones al ejercer una actividad por cuenta propia, llamados de manera abreviada TCP (pudiera ser también Trabajador con Capacidad para Prosperar como lo calificó la emprendedora Caridad Luisa Limonta Ewen). Los emprendedores cubanos pueden producir, transportar, comercializar y consumir bienes y servicios que les permitan mantener en funcionamiento su negocio aun sin tener personalidad jurídica.

¿Cómo es eso? No entiendo nada, me dice mi amigo Juan. Te explico, le dije, como TCP puedes realizar una actividad económica sistemática, de carácter continuado, con fines de lucro y para satisfacer alguna necesidad insatisfecha identificada en le mercado. Aunque todavía no se le reconoce patrimonio propio como empresa, sino como persona solamente, no se le permite hacer el proceso en el Registro Mercantil. Además, puedes abrir y operar cuentas corrientes en pesos cubanos (CUP) y pesos convertibles cubanos (CUC), efectuar transacciones bancarias empleando medios de pagos (transferencias, cheques, tarjetas magnéticas y el uso de la banca remota),realizar contratos económicos con empresas estatales, unidades presupuestadas y cooperativas, contratar trabajadores para que efectúen laborales de acuerdo al alcance de la licencia autorizada por el órgano facultado, y contabilizar las operaciones económicas de acuerdo a lo establecido en la legislación vigente en la materia.

Sin embargo, tienes dentro de tus obligaciones el de pagar Impuestos sobre Ingresos Personales en vez de sobre Utilidades, al igual que el sistema empresarial cubano. Se abonan otros tributos también por otros conceptos a cuenta del Presupuesto del Estado, tales como: Seguridad Social, Tasa por Radicación de Anuncio y Publicidad, Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo (si posees trabajadores contratados), entre otros más, es decir, que tienes derechos como persona natural y DEBERES como ambos, natural y jurídica. Además, al finalizar cada año, si perteneces al Régimen General de Tributación tienes que elaborar la Declaración Jurada (DJ-08) y puedes ser seleccionado para que la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT) te realice una verificación fiscal, donde deberás presentarle la documentación del negocio y participar en la entrevista con los fiscalizadores.

Y algo muy importante, también, puedes comenzar el proceso de registro de marca, emblema o lema comercial en la Oficina Cubana de la Propiedad Intelectual (OCPI), para que tu negocio sea serio, responsable y con identidad propia. Porque no sería ético Juan, ponerle a tu emprendimiento el nombre de otro negocio que ya se encuentre posicionado en el mercado y cumplir con lo establecido es el primer paso de cualquier emprendedor o empresario.

Empieza bien, para que llegues lejos- le recomendé. El rostro de mi amigo Juan reflejaba incomprensión por lo explicado pues no entendía el compromiso y la responsabilidad que entraña emprender un negocio próspero y sostenible. Me miró y dijo: Mi hermano, ¿por fin, qué soy? ¿Empresario, cuentapropista o un androide?

 

 

 

 

 

Tags: