25 August 2017

Ella jamás imaginó, mucho menos en aquel instante en que llevaba un largo velo e intercambiaba anillos y besos, lo que sucedería después.
Quizá no hubiera creído que alguien le dijera durante su boda que luego sería testigo habitual de este tipo de ceremonia, pero rodeada de un equipo llamado Producciones Almendares (PA), y detrás de unas cámaras que lo captan todo, o casi.
Su nombre es Patricia Santa Coloma, continuista en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y, de seguro, habría mandado al carajo a la persona que le jurara, cuatro años atrás, que ella iba a filmar la boda de famosos y a personalidades que han venido en jets privados a Cuba para casarse, con contrato de confidencialidad, bajo el sello Aire de Fiesta y Producciones Almendares.
"Por poquito Usher nos llama", cuenta Patricia. "Aire de Fiesta hizo toda la decoración de la boda y nos recomendó como casa productora para que la filmáramos, pero finalmente no se filmó".
Aunque las productoras cinematográficas independientes en Cuba se hallan en un limbo legal por no tener cabida dentro de las 181 actividades autorizadas para el trabajo por cuenta propia, existen licencias para ejercer como fotógrafo, operador de audio y "organizador de servicios integrales para fiestas de quince, bodas, etc.".
Con cuatro años de experiencia en esta iniciativa privada, y un staff que incorpora estudiantes y algunos profesionales, la treintañera graduada de la cátedra de Producción en la FAMCA, del ISA, ha filmado más de 100 bodas, varias simbólicas entre parejas gay y otras que en su versión más lujosa alcanzan costos de miles de dólares y emplean tecnología avanzada como los drones.
"Todo partió de mi boda, para cuya organización contraté a la compañía Aire de Fiesta e hice empatía con la dueña. Ella no había encontrado un equipo de filmación y, al conocer mi profesión,  insistió en que  empezáramos a filmar. Lo hicimos dando tropezones, inventando con dos cámaras Canon 5D Mark 2, para crear los videos de forma distinta, pues nos parecían cheos los que se estaban haciendo en Cuba. Formamos un equipo –todos provenientes del cine-- y lo llamamos Producciones Almendares porque todos vivíamos en la zona homónima, aledaña al río y Parque Almendares.
"Poco a poco fueron llamándonos más clientes, cada vez con mayores exigencias, querían que les pusiéramos luces, grabáramos con cinco cámaras, usáramos grúa, drones, steady cam,  etc. A partir de ahí creamos un modelo de entrega de proyectos y te puedo decir que filmar una boda da más trabajo que un cortometraje. Hemos hecho algunas a extranjeros (rusos, suizos, árabes, incluso), incorporando tomas con sus tradiciones. Además, es un servicio, cada persona te pide cosas distintas y opinan los familiares; siempre la historia narrativa es la misma, y hay que volverse muy creativo para que cada producto sea exclusivo y cuente las historias de forma original. Tienes que trabajar el mismo guión y presentarlo de manera diferente. Eso te obliga a estudiar, a prepararte para todos los casos, sin perder la perspectiva documental porque es toma única, aquí nada se repite y hay que estar muy atento y operar muy rápido los equipos".
¿Pero qué distingue a PA de las demás productoras que se dedican a la filmación de bodas y eventos festivos como los 15 años en Cuba?
"Nosotros -remarca la también profesora de FAMCA- tenemos de nuestro lado que provenimos del ámbito cinematográfico, y lo que nos diferencia de otras casas productoras más enfocadas en clientes nacionales, es que tenemos el corte cinematográfico en nuestra estética. A una quinceañera llegamos a hacerle el video como si fuera la película de Frozzen.
De acuerdo con Patricia, al principio PA  hizo más de 15 bodas sin cobrar un centavo, pues le interesaba hacerse primero una marca, aunque para ello tuviera que sacrificar su salario. También les celebró la boda a unos ancianos en un asilo, de manera totalmente gratuita.
"Fue algo muy lindo -explica-. "Poder involucrarnos en acciones y proyectos comunitarios para revertir en la sociedad nuestras ganancias, ha sido una experiencia maravillosa". Confiesa mantener muy vivo su interés por hacer cine. En su filmografía, cuentan las películas Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Paredes,  7 Días en La Habana, Papa, Paradise Lost, Habanastation, Omertá, La Película de Ana, Lisanka, así como el cortometraje Del otro lado de la tortilla (dirigido por Irán Hernández y con actuaciones de Patricio Wood, Heidi González y Yadier Fernández), que fue su tesis de grado.
"Mientras era estudiante, me propusieron dar clases en la EICTV y mis alumnos eran mayores que yo. Luego el ISA me pidió que llevara una asignatura y mi tesis de grado  la hice con mis alumnos. Eso fue un mito que se rompió: que los alumnos de segundo año participaran en tesis".
Después de cuatro años, PA figura entre las opciones más recomendadas para la filmación de bodas, a las que han asistido, por petición de los novios, grupos musicales como los Orishas, Havana D` Primera e Interactivo, y solistas como Leoni Torres, Raúl Paz y David Torrens, entre muchos otros. Sin embargo, dice, más allá de lo famosos que puedan ser los músicos, la cámara no puede estar enfocada en ellos como en un concierto, sino en los clientes, en los novios y sus familiares y amigos.
Con tono melancólico, concluye que extraña muchísimo el cine, y cree que las bodas le permitirán, en el futuro, realizar desde el punto de vista financiero sus sueños de crear largometrajes como PA, si bien no las ve como un instrumento.  Lo dice sentada en su azotea, desde donde puede verse toda la ciudad y, en las noches, las luces muestran un crucero anclado en la bahía. Lo dice con el número 0 del boletín de la Muestra Joven del Icaic entre las manos. "Por lo pronto, como productora asociada, PA tiene realizados varios cortos, uno en competencia en esta muestra (El Cóndor, Daniel C. París y Gabriel Alemán) y seleccionado en el CineFest de Los Ángeles".
Tomado de https://eltoque.com/texto/la-cubana-que-contratan-los-famosos-para-filma...

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