14 September 2016

MSc. Ernesto Antonio Figueredo Castellanos.

 

La pregunta que titula este comentario para la gran mayoría de las personas de “nuestra querida, única y contaminada nave espacial” puede resultar contradictoria, sino imposible. Durante muchos años nuestra occidental cultura ha demostrado, aunque se empeñe en lo contrario, que la senda del progreso económico concurre en dirección opuesta a la del cuidado y conservación del medio ambiente. Se sabe que la actividad pesquera, por la explotación desmedida de las reservas marinas debido a métodos inadecuados y la superación de la capacidad de renovación y reproducción, se está agotando para muchos lugares del océano. Otros muchos ejemplos abundan. Pero lo que se pretende acá es llamar la atención para, luego de conocido el problema, comenzar a actuar para su solución. 

El cambio climático (o cambios climáticos) son una realidad que ya ocurre en nuestra tierra cubana. Se eleva el nivel medio del mar, sobre toda en la costa sur se observa con mayor percepción debido a la pérdida de playas y áreas costeras. El incremento de las temperaturas y la variabilidad en el régimen de precipitaciones provocarán cambios sustanciales en la forma que concebimos hoy la agricultura y la ganadería. 

Cambiar tiene un costo, es cierto, introducir nuevas tecnologías, otras maneras de hacer, cambiar las artes de pesca, nuevas razas o cruzamientos; sí todo eso cuesta. Pero si no cambiamos el costo será mayor. No se trata de buscar los mejores beneficios, sino las menores pérdidas. Como reza el refrán “un peso ahorrado o dejado de gastar, es un peso ganado”. Dice un informe de CEPAL titulado “La economía del cambio climático”, que “la evidencia de que los costos del cambio climático podrían ser más altos que los de reducir las emisiones GEI son argumentos a favor de un acuerdo global. Stern (2007) estima que los costos del impacto en los dos siglos siguientes en un escenario de inacción sería una reducción media del consumo mundial per cápita de 5% como mínimo. La estimación podría llegar a 20% de PIB global si consideramos impactos directos en la salud y el medio ambiente, el efecto de una reducida absorción de CO2 por los bosques, emisiones de metano por el deshielo del “permafrost” y el impacto sobre poblaciones pobres. En contraste, los costos estimados de un proceso de la mitigación a nivel global se ubicarían en un rango de 2% a 5% del PIB y un promedio de 1% según el mismo estudio”.

Nuestro archipiélago está expuesto a los huracanes, los cuales se incrementarán en cantidad y fuerza. Podemos seguir haciendo lo mismo, pero serán mayores las pérdidas económicas que lo que pueden costar las medidas de adaptación, las preventivas. Si en turismo se continúan construyendo instalaciones turísticas sobre la duna arenosa de la playa, se seguirá gastando en el mantenimiento y reconstrucción constante de esas instalaciones cada vez que ocurra un evento meteorológico extremo. Además de perder el recurso más valioso del turismo cubano, sus playas.

Pero las acciones que hacen rentable cuidar el entorno no son sólo para la adaptación al cambio climático. Los filtros de las chimeneas de las fábricas de cemento son inversiones millonarias, pero son recuperables en muy poco tiempo. Esto se debe a que lo capturado por estos equipos es reincorporado al proceso productivo. Pero si tomamos en cuenta las afectaciones a la salud humana de los residuos de estas industrias, y los gastos sociales (tanto de las personas para adquirir medicamentos como del sistema de salud) que se evitan por mejorar la calidad ambiental, entonces vemos que produce muchos más beneficios.

Podemos poner muchos otros ejemplos, lo importante es sensibilizar (nos) sobre un tema poco abordado y poco tenido en cuenta al tomar decisiones en pos del progreso económico: proteger la calidad ambiental de nuestro entorno es una inversión (no un gasto).

El desarrollo de una sociedad no es sólo económico, sino también social y ambiental. Más que eso, el crecimiento económico no se sostiene en el tiempo si contamina, daña, destruye, las fuentes de toda riqueza: la naturaleza y la persona.

¿Qué crees tú? Añade tus consideraciones, comentarios, ejemplos…..

 

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