19 May 2017
MSc. Ernesto Figueredo
 
Desde el año 2010 encontramos los inicios más formales de la idea de generar un mercado. o mercados mayoristas, para los trabajadores por cuenta propia (TCP), cooperativas y otras formas de gestión y propiedad (iniciativas municipales de desarrollo local  (IMDL), proyectos socio culturales, fundaciones y sociedades, instituciones religiosas y fraternales, entre otras). Por supuesto que esta situación coincide con el relanzamiento del trabajo por cuenta propia en el propio año, pero lo cierto es que aún no se logra resolver tal situación. En estos años la prensa ha hablado más del tema que las instituciones estatales, incluso cuando es uno de los tres problemas que más se reconocen en estos nuevos actores socio-económicos. Para el Lic. Darién García Linsuaín, coordinador de InCubaEmpresas y líder de la pequeña empresa de contabilidad y consultoría  Linsuaín&Asociados, los principales problemas  que reconoce en el sector privado son:
- No existen comercios mayoristas donde este sector pueda adquirir sus materias primas.
- Los tributos son altos y en ocasiones dispares entre los municipios.
- Dificultad a la hora de contratar con empresas estatales para venderles sus bienes o servicios.
- Falta de financiamiento, tanto para capital de trabajo como para inversiones.
- Imposibilidad de hacer importaciones.
Para García, criterio que comparte quien escribe, “los sectores que más crecen son los de gastronomía, hospedaje y transportación”; aunque también se puede agregar las actividades relacionadas a la construcción, tanto las llamadas “brigadas de construcción”, las cooperativas no agropecuarias de este giro, así como las pequeñas industrias artesanales y semiartesanales de materiales de construcción. Lo que sucede de manera casi legítima, por el tiempo que lleva siendo así, es que un número elevado de personas vinculadas a estas actividades de la construcción, no presentan licencias, permisos, autorizaciones ni reconocimientos como personas jurídicas. Se mencionan acá las actividades más representadas en los nuevos actores para tener una idea sobre cuáles insumos se necesitan más. Y, está claro, que la presión que están ejerciendo estos actores sobre el consumo familiar y ciudadano es muy grande. Como resultado se refuerza la escases de muchos artículos y servicios que ya son, o eran, escasos; lo cual a su vez robustece el incremento de los precios y por tanto la exclusión al consumo que eso genera.
Pero la solución que se sigue valorando es hacer un mercado mayorista alterno a lo que existe hoy, o varios. Lo que más alarma de esta idea es mirar al que existe ahora. Es decir, si lo que sucede hoy entre los órganos, organismos, instituciones estatales, empresas, etc. con distintos niveles de acceso a las compras al por mayor (incluyendo importaciones) se puede valorar, cuanto menos, de insuficiente, mal organizado, burocratizado y deficiente; entonces ¿!cómo será otro más, siendo para quienes aún se consideran como un “mal necesario”, “germen del capitalismo” y otras valoraciones prejuiciadas y despreciativas!?
Mención aparte merece los “mercados mayoristas” que se han estado abriendo en diversas ciudades como La Habana, Trinidad y Camagüey, donde se habilitaron tiendas/almacenes con productos en embalajes y cantidades grandes y medianas. La “cosa” está en que los precios siguen siendo minoristas, no existen facilidades de pago, ni siquiera son sólo para negocios, sino para cualquier ciudadano. En los últimos días hemos escuchado apenas, sobre un mercado que abrirá en Trinidad, fundamentalmente de productos del agro y alimenticios, que sí será exclusivo para negocios privados y puede que ciertos productos tengan precios preferenciales, excelente iniciativa a generalizar.
La propuesta que presentamos es que se abra, democratice y haga eficiente el mercado mayorista actual, posibilitando la inclusión en igualdad de deberes y derechos a los nuevos actores. Tampoco sería muy descabellado pensar que estos mecanismos se acompañen de servicios bancarios que faciliten más estas adquisiciones. Esta medida debe contribuir a una mayor disponibilidad de productos y servicios, la disminución de precios, el control y legalidad de los gastos de los nuevos actores socioeconómicos, mayor transparencia en su gestión, incrementar las posibilidades de sostenibilidad y la consecuente oferta estable de empleos no estatales, mejorar la oferta al turismo internacional, entre otros beneficios. En definitiva, la sociedad completa gana, pero sobre el ciudadano y la familia cubana, tenga negocios o no, puede satisfacer más necesidades, más fácilmente.
 
Con la mentalidad de las personas y cultura es cierto que se hace más complejo de cambiar, pero quien legisla y decide, el Estado Cubano, pueda acelerar esos cambios desde lo institucional, legislativo, procedimental. Lo principal sería hacerlo práctica, masiva y cotidiana; luego se cambian paradigmas. El país que soñamos debe abrirse, pero no sólo a la inversión extranjera, sino a la iniciativa de sus hijos.
 
  i.- Esta es una forma de gestión y propiedad con un status desconocido, que se debe a los gobiernos municipales que son quienes la aprueban pero no se sabe si son empresas, TCP o alguna de las formas reconocidas en la fraccionada legislación organizativa e institucional.
  ii.- Ponencia “Panorama socio-económico cubano: antecedentes, evaluación y perspectivas del sector no estatal en la economía cubana”. Taller De Intercambio “25 Aniversario De La Economía De Comunión”, Noviembre 2016.
 

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