2 May 2016

La forma en que organizas el tiempo, los recursos, las personas, el dinero, las ideas; en tu negocio garantiza una buena parte del éxito que alcances. Otra arista muy importante es cumplir con esa planificación, tener disciplina estratégica (perseguir y hacer para llegar a las metas de largo plazo: duplicar los trabajadores, ventas o poner otro punto de comercialización; exportar servicios o productos; importar materias primas e insumos; clientes permanentes; ocupación del 100%; etc.) y disciplina táctica (cumplir horarios de trabajo, entrega de resultados diarios o semanales, mantener la higiene, honrar pagos, garantizar insumos, etc.). No sólo tener la voluntad, sino hacerlo cotidianamente, es decir, hacerlo cultura del negocio.
 
Nuestra cotidianidad en los negocios, la familia, los amigos y el momento social que vive Cuba; necesita que seamos flexibles, inteligentes y que sepamos delegar. La gestión o manejo de los imprevistos y sucesos inesperados tiene una importancia cardinal pues la deficiencia en este aspecto provoca el desvío de las metas e intenciones originales, insuficiente disponibilidad del efectivo, stress, falta de insumos, clientes insatisfechos…..el cierre del negocio.
Te ofrecemos algunos consejos prácticos al respecto:
1.    Planifica tu día, la noche anterior
Es muy simple y efectivo. Cada noche, dedica cinco minutos a identificar las tareas que quieres llevar a cabo al día siguiente, y señala las que son realmente importante. De esta manera activas y preparas tu subconsciente para la actividad del día siguiente.
2. Garantiza tiempos de trabajo sin interrupciones
Necesitas centrarte en el desarrollo de tu empresa, y una parte de tu día debería estar dedicada a hacer el trabajo, sin obstáculos. Sin gente interrumpiendo, sin llamadas, sin móvil, sin emails… Bloquea unas horas del día o la semana, para trabajar de esta manera. Puedes hacer más cosas en dos horas de trabajo concentrado e ininterrumpido que en una jornada laboral de ocho horas.
3. Encara primero la tarea más importante del día
Antes de hacer cualquier otra cosa, empieza por enfrentarte a la tarea más importante del día — la que producirá un mayor impacto en tu progreso — por complicada que sea. Si es compleja, seguramente no la terminarás en un par de horas y tendrás que alternarla con otras actividades, pero ya la has empezado. Has roto la resistencia, la bola está rodando…
4. Aprovecha los tiempos muertos
Cuando tienes tu empresa tienes que moverte mucho. Necesitas conocer gente y buscar soluciones a los múltiples problemas que van apareciendo. Y se producen muchos tiempos muertos que puedes aprovechar para planificar proyectos, diseñar soluciones o simplemente leer información relevante que vas a necesitar. Lleva siempre una libreta o algo en qué anotar contigo, nunca se sabe cuando vendrán las mejores ideas.
5. Utiliza formas eficientes de comunicación
Las comunicaciones que se utilizan en tiempo real y simultáneamente entre los interlocutores, como las llamadas telefónicas o las conversaciones, son la mejor forma de comunicar, de relacionarnos. Existen otras vías más indirectas pero también efectivas como el SMS del móvil y el correo electrónico (email), donde las respuestas no tienen por qué ser inmediatas. Evita las reuniones, cámbialas por encuentros de trabajo creativos, concretos y donde obtengas resultados. De esta manera, te puedes concentrar en tu trabajo y gestionar todas tus comunicaciones en el momento del día que consideres más adecuado.
6. Confía en las personas
No puedes hacerlo todo tú solo. Además, hay cosas que es preferible que hagan otros. Delega o externaliza las pequeñas tareas que consumen mucho tiempo, no te aportan satisfacción, o requieren una mayor habilidad de la que tú tienes en ese campo. Busca socios, mentores, colegas…incluso alguien de la competencia. La información que te aporta alguien que ya ha pasado por una experiencia similar puede ahorrarte mucho tiempo.
 
7. Utiliza un sistema específico para organizarte
Deja de apuntar las tareas en un papel, como si fuera la lista de la compra, o peor aún, de tenerlo todo en tu cabeza. En serio. Necesitas una metodología que te permita estar organizado, avanzar todos tus proyectos y tratar con los diferentes compromisos que tienes en cada una de tus áreas de responsabilidad. Haz un esquema o plan de trabajo semanal, mensual, por clientes, por sesiones. Establece prioridades. Distribuye las tareas con tus colaboradores o trabajadores.
8. Reserva tiempo para pensar en el largo plazo
Es muy importante no perder de vista tu visión, el motivo de tu emprendimiento. A veces, en el día a día terminas haciendo cosas que te mantienen ocupado pero no producen ningún impacto en la empresa (y eso es justo lo contrario a ser productivo). Para evitar que esto ocurra, dedica al menos un día al mes a reflexionar sobre el progreso que estás logrando en tus objetivos a largo plazo.

Todo esto te permitirá tener la habilidad de manejar (gestionar) los imprevistos. La aparición de sucesos no planificados y deseados es un constante, es algo que podemos prever, pero no la situación en sí misma. Si estás bien enfocado en tus prioridades y no haces un esquema diario-semanal-mensual de trabajo demasiado apretado en los tiempos de hacer cada cosa, podrás gestionar mejor las situaciones y hechos inesperados.
Bibliografía utilizada:
10 Consejos productivos para emprendedores.
Por Francisco Sáez el 2 febrero 2015
www.emprenderalia.com

Tags: