15 July 2017

Ariel Balmaseda aún se pregunta cómo, cuatro años después de fundada, la cooperativa no agropecuaria "Decorarte" se ha convertido en una de las más exitosas de Cuba, país que vive una profunda transformación económica. Balmaseda, que ahora tiene 50 años y una larga experiencia laboral vinculada al periodismo, fotografía, música y el diseño, es el presidente de esa entidad creada en septiembre de 2013 por cinco amigos.
"Nunca pensé que llegaríamos adonde estamos", señala a Xinhua en su oficina en un edificio del balneario de Varadero, a unos 140 kilómetros al este de La Habana, donde dirige la única cooperativa del país dedicada al diseño, decoración y el interiorismo. Nacida al calor del proceso de actualización del modelo económico que impulsa el presidente Raúl Castro, "Decorarte" tiene hoy 35 socios, unos 500 clientes a lo largo y ancho de la isla y cerró 2016 con una facturación de 43 millones de pesos (igual en dólares al cambio oficial).
El inquieto emprendedor, que es todo nervio y empuje, reconoce que el camino andando no ha sido fácil y ha tenido que superar innumerables escollos en un país acostumbrado a que todo se movía bajo el paraguas estatal hasta que las reformas comenzaron a cambiar el panorama y las mentalidades en 2011. "Caminando, rompiendo barreras, abriendo puertas, saltando obstáculos que obviamente trajo el inicio de este proyecto", explica al rememorar aquellos primeros tiempos cargados de incomprensiones y trabas burocráticas.
En ese sentido, recuerda los difíciles meses iniciales, cuando los ingresos eran bajos y tuvieron que trabajar muy duro para consolidarse en el mundo empresarial. "El primer año cerramos con 10.500.000 pesos. Ya en el segundo, a partir de la adquisición de nuevos equipamientos y de elevar mucho la creatividad y profesionalidad de los socios, cerramos con 29,7 millones y el año pasado con 43 millones", detalla los resultados económicos.
"Decorarte", entre cuyos socios predominan los jóvenes y las mujeres, ha sido muy celosa en el cumplimiento de sus deberes fiscales y en el pago de los créditos bancarios con los que opera. "Hemos definido que somos una entidad no estatal y que el rector principal de la cooperativa es el fisco y no se puede violar el fisco", asevera el emprendedor, quien además confirma el compromiso de la cooperativa con la comunidad.
Por eso, uno de los proyectos en marcha por "Decorarte" es la renovación de las aceras de Varadero, una idea que busca la reanimación estética y el cambio de imagen del principal destino turístico de Cuba. En un tramo de una de las avenidas principales de la localidad, frente a la Casa del Habano, la cooperativa cambió las aceras, rediseñó un parque e hizo una hermosa pérgola con asientos para el paseante. Ese es solo el primer paso del más ambicioso proyecto de transformar las cuadras de Varadero para darle un carácter particular a cada una, a partir de diseños diferentes en las aceras. Y como si fuera poco, también remodelan la Mansión Xanadú, un inmueble patrimonial, que en la actualidad es Casa Club del Campo de Golf de Varadero y que fuera residencia del multimillonario franco-estadounidense Irénee Dupont De Nemours.
 
Los expertos artesanos de "Decorarte" trabajan ahora en la restauración de la carpintería interior y exterior y del mobiliario, aunque está prevista más adelante una restauración capital del techo del inmueble. Sin embargo, las obras de construcción civil son apenas el diez por ciento de la actividad de la cooperativa, que además diseña y ejecuta mobiliarios, luminarias, marquetería y decoración, así como emprende trabajos en materia gráfica y de personalización de artículos.
"Decorarte" posee una tecnología digital de alto estándar que le permite mantenerse a tono con las demandas del mercado e imprimir casi sobre cualquier material en pequeño o gran formatos. En otra muestra de diversificación productiva, ahora se empeñan en sacar adelante la marca Gaby & Sofi, una línea de productos infantiles de cero a 12 años de edad, que incluye desde la ropa hasta el mobiliario, todo diseñado para generar en los infantes valores positivos como la no violencia, el amor a la Patria o el gusto por la música.
"Estamos trabajando un concepto que va más allá de vender un simple producto. Estamos trabajando un producto que lleva un mensaje que genera en los niños la creación de valores espirituales y humanos", explica Balmaseda. Como debajo de la piel del exitoso empresario palpita un artista comprometido, Balmaseda sueña con lograr que esos productos infantiles, "lleguen a cada rincón de Cuba donde habite un niño". "Decorarte", un empeño que nació sin muchas pretensiones, es hoy una entidad que ha mejorado la vida de los socios y sus familias, y demuestra que las incipientes cooperativas no agropecuarias son un elemento con posibilidades de dinamizar la economía cubana.
Tomado por http://spanish.xinhuanet.com/

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