10 February 2017

Turín, jueves 8 de febrero de 2016.
En tres días, desde lunes hasta ayer miércoles, hemos hecho un “tour” por muchos proyectos y empresas. Comenzamos por donde está la oficina sede de AIPEC (Asociación Italiana Por una Economía de Comunión). Es un espacio de coworking superinteresante. Allí me entrevisté con varios proyectos. Social Fare crea empleos y aceleran startups con tengan objetivos sociales y económicos. Los ayudan a crear una visión social de su negocio, a organizar su por qué, cómo, qué hacen. Los que mejor hayan organizado su negocio los presentan a inversionistas. Son financiados por la congregación Saint Joseph y por donaciones de empresas y personas. Es un social business en sociedad limitada.
Luego conversé con Federica que lidera en Turin MICROLAB, que a su vez pertenece a Youth Business International. Una ONG que ayuda con formación a jóvenes a insertarse en el mercado laboral. Mediante Skype tuve una charla con Gustavo Rinaldi, profesor de economía de una universidad local. Rinaldi siguió de cerca la Unión Soviética en sus últimos años y también la etapa de transición, fueron muy interesantes sus comentarios y consejos. Dejo muy claro que es el gobierno quien debe guiar y formar, apoyar el surgimiento de negocios y empresas locales. Afirmó que si se abre el país sin conocimientos y accesos a tecnología, financiamiento, materias primas, etc. se genera caos, incertidumbre y se aprovechan muchos externos.
Por la tarde fuimos a la tienda de productos biológicos de Giorgio, en un pueblito cerca de donde comienzan los Alpes. Vende fundamentalmente pollos, pavos y conejos que produce en una granja propia. Aunque también vende otros productos locales y seguros. Las ventas se efectúan sobre a todos a “grupos de compra”. Personas y familias que se organizan para comprar al por mayor a productores locales directamente, sin intermediarios. En la granja vimos el suo de la tecnología en función de la agricultura, es asombroso. La mayor parte de la comida de la comida para los animales la cultivan ellos mismos, cuidando de no usar transgénicos, antibióticos en las formulaciones a los animales, etc.
El día 7 martes fuimos muy temprano hasta un antiguo colegio católico en las afueras de Turín a conocer las experiencias de SERMIG (en español algo así como Servicio Misionero a los Jóvenes). Esto surgió hace algunos años con un señor llamado Ernesto), para apoyar y crear capacidades en jóvenes con problemas de inserción social, laboral y educativa. Al menos es una parte de la idea que me llevo, porque aquello es muy grande, además ayudan en varios países también. La sede fundamental era una antigua fábrica de armas en Turín y su slogan es “la bondad desarma”; un juego de palabras muy coherente. Volviendo al antiguo colegio, allí es donde desarrollan tecnologías a partir de fuentes renovables de energía para diversos fines: energía, luz, cultivos de peces y vegetales, calor, etc. Su organizador jefe se llama Rinaldo Canalis. Pero no digo más al respecto porque esto da para un libro.
En la tarde del 7 de febrero fuimos hasta Maruelli. Es una tienda/almacén de papelería y artículos de oficinas. Todo lo importan desde China, Alemania, Suiza… Giovanni y Clara, con más de 64 años de trabajo, sostienen todo, aunque sus márgenes de ganancia no excedan el 2%. Eran de economía de comunión incluso antes del 91 por las buenas prácticas que ejercían motivados por el dieal del Movimiento de los Focolares de fraternidad y unidad universal. Veo los precios y me pregunto por qué el Estado cubano vende estos (y muchos otros tipos) productos a precios tan exagerados.
El día 8 andamos hasta JAIL DESIGN. Allí se provee de formación en oficios (y también en valores, educación, estima, etc.) a personas que están o salen de prisión, migrantes, personas en vulnerabilidad social. Además, los materiales con que trabajan, básicamente en madera y metal, son recuperados o reciclados. Intercambiamos sobre la posibilidad de realizar un proyecto conjunto, quieren ayudar con formación, equipos y herramientas, y sobre todo con su tiempo. Les mostré el video de “Un caballo en La Habana” con la obra gigantesca de Alberto y Claudia, se quedaron maravillados.
Sobre las 11 am llegamos a Bertola SRL. Su presidente es Livio Bertola, también máximo representante de la AIPEC. En Bertola se croma y niquelan piezas y partes de autos, motos, equipos de gimnasios y otros equipos. Algunos de sus clientes son TecnoGym, Audi, Moto Guzzi, Fiat, Piaggio… Se abrió la fábrica en 1946, por el abuelo de Livio; han pasado por muchas situaciones al punto de producir solo para cubrir costos pero siguen abiertos. Tienen una gran proyección social porque brindan empleo a varios migrantes, sobre todo de Senegal. Son solo 26 personas trabajando. Es una sociedad con responsabilidad limitada, eso significa SRL de la marca.
Luego conocimos a Patrizia y Alberto, que tienen un bed&breakfast en el segundo piso de la casa. Es un pueblo que tiene muchos parecidos a Camagüey porque las casas son de ladrillos y tejas de barro, estilo españolas. Además, no es recto el trazado de sus calles, tiene muchas plazas e iglesias y tampoco hay edificios altos. La gente es muy hogareña.
Nos fuimos entonces hasta una granja donde ceban vacas y toros para vender al matadero, aunque tienen también cultivos y otros animales. Veo la seguridad que tienen los animales, la tecnología en todo el proceso y el poco tiempo (un año, y solo tienen 3 meses cuando llegan) para venderlos de más de 600 kilogramos. Son de raza piamontesa, dice el propietario que la raza Sebú viene de estas. Es excesiva la cantidad de carne que tienen, dice que poseen una especie de atrofia muscular. La familia pregunta mucho por Cuba, por cómo se lleva este negocio allá. Le explico con base en la experiencia que tenemos con Mario. Ellos reciben ayudan de programas europeos y también nacionales. Incluso por cada res que venden para sacrificar les pagan 50.00 euros más el precio de mercado. A quienes reproducen les pagan 200.00 por cada animal sano que nace. Pueden vender a quien estimen, no hay robo, la comida es barata, comen aproximadamente 8 kilos diarios de pienso producido por ellos mismos, y también heno seco. La ganancia de peso diaria es de más de 1.4 kg promedio.
Bueno, se queda por comentar varias experiencias más: galletas de soda con grillos, helados artesanales La Romana, y ni sé que más. Por ahora es todo. Esperen más crónicas desde Italia, pero echando mucho menos a Cubita la bella.

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