30 September 2016

¨Mientras mi conciencia esté limpia, el juicio de los demás no me interesa. Creo que esta es la forma más razonable de caminar por la vida.¨
 
Autor: MSc. Miguel Hernández Fernández
En la mañana de ayer jueves 29 de septiembre, en el centro recreativo El Olimpo (antiguo Emperador) ubicado en el Casino Campestre de la ciudad de Camagüey, se desarrolló un encuentro entre empresarios de micro, pequeñas y medianas empresas privadas camagüeyanas y funcionarios del sindicato, Consejo de la Administración Municipal (CAM), Partido Comunista de Cuba (PCC), Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y el Órgano Municipal de Trabajo y Seguridad Social.
Asistieron más de veinte emprendedores de diferentes sectores (transporte, construcción, gastronomía, servicios profesionales, turismo e industria). El encuentro transcurrió en un clima cálido y de respeto, de intercambio mutuo enfocados en las preocupaciones y necesidades que posee el empresariado privado en la provincia. Dentro de las principales insatisfacciones planteadas se encuentran: la inexistencia de un mercado mayorista que provea de materias primas a los negocios privados y las cooperativas no agropecuarias (CNoA), la imposibilidad de efectuar la contratación para adquirir materias primas e insumos con los proveedores estatales pues aún no se cuenta con la personalidad jurídica, el burocrático e ineficiente proceso de arrendamiento de locales para la producción de bienes y servicios con destino a la población y la industria, el detenido proceso de aprobación de formación de cooperativas no agropecuarias, y la actuación poco ética de los inspectores en la supervisión a los negocios privados.
Por otra parte, los funcionarios asistentes comentaron sobre la necesidad de eliminar las ilegalidades que en muchas ocasiones se detectan en algunos negocios privados, principalmente, lo relacionado con tener personas laborando sin poseer la licencia que los acredite como trabajadores contratados, la inexistencia del contrato de trabajo entre el empleador (dueño del negocio) y el empleado, largas horas de trabajo a la que están siendo sometidos algunas personas sin los beneficios de la seguridad social y el derecho a las vacaciones para no perder su empleo, al ser este más remunerado en comparación con el sector estatal.
Uno de los empresarios participantes, comentó que para él existían tres grandes problemas en la actualidad: de esencia, cultura económica e información. En alusión al primer problema abordó sobre la situación ambigua en la que se desarrolla el sector privado (o no estatal como también se le conoce), o sea, eres una persona con una licencia para ejercer una actividad económica sistemática, con fines de lucro, enfocado a satisfacer una necesidad en la sociedad, puedes realizar contratación con personas naturales para que laboren en tu empresa y con empresas estatales (si están autorizadas), abrir cuentas corrientes en ambas monedas y utilizar medios de pagos (cheque y transferencia electrónica), aportas al presupuesto del Estado el impuesto sobre las ventas o los servicios públicos, mientras que abonas el impuesto sobre ingresos personales y no sobre utilidades, en fin, que para algunas cosas somos personas naturales y para otras tenemos obligaciones jurídicas. Solo faltaría el reconocimiento del patrimonio y la inscripción en el registro mercantil.
Igualmente, la cultura económica es la batalla más importante que se tiene por delante, porque todavía algunos funcionarios perciben a los empresarios privados como un mal necesario o un germen del capitalismo, y por tanto, personas que se oponen al gobierno. Se debe minimizar la barrera creada entre el sector estatal y el privado, no se trata de competir para ver quien prevalece con mayor importancia en la economía cubano, sino trabajar todos unidos con vista a satisfacer las necesidades de la sociedad cubana mediante el fortalecimiento de empresas responsables social y ambientalmente, con beneficio económico que las hagan sustentables y con carácter inclusivo, con la generación de empleos y salarios dignos, no enfocados en el solo hecho de ganar dinero.
Del mismo modo, la información entre los diferentes actores económicos existentes y los órganos y organismos rectores de cada actividad es esencial para el buen desempeño y el cumplimiento de las normas jurídicas vigentes. Se debe trabajar primero en la formación de cooperativistas y luego en la creación de cooperativas. Igualmente, sucede con la determinación de los precios, deben estar basados en los costos, no por decisión perceptiva de algún funcionario ni dejarlo en manos de la oferta y la demanda (de la cual escribió Adam Smith), porque no se concibe una economía socialista con instrumentos neoliberales, conllevando a la especulación y la posterior acción del Estado como ente regulador. Los extremos son malos, liberalismo y centralización estatal. ¿Por qué no existe una norma jurídica donde se fije el margen de ganancia para cada actividad o sector, y otra donde se reconozca los gastos reales de los negocios? Es decir, que los precios se determinen a partir de los costos incurridos más un margen de ganancia razonable, que posibilite la reproducción del negocio sin crear desbalances financieros internos o escasez de liquidez.

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