27 October 2017

Por: Michele Ardilio

Acaba de concluir en Loppiano, la octava edición de LoppianoLab, una fusión de inteligencias y conocimientos, inter-culturas y declaraciones, en la que una vez más se han puesto las bases para una nueva cultura de la unidad y para un desarrollo del concepto de una economía que mire al prójimo con amor, sobre todo al empresario, como un unicum diferenciado.

El tema de esta edición era “Ni víctimas ni bandidos”. La idea era salir del preconcepto que ve al “pobre” como “víctima” pero también como “bandido”. Según muchas concepciones sociales, en lugar de recibir ayuda, al “pobre” se le margina o se le señala con el dedo como causa y efecto de los males que nos afligen en este milenio.

En esta edición se ha vuelto a registrar una gran participación de jóvenes y menos jóvenes, empresarios, intelectuales, economistas, personas corrientes interesadas y “hombres de buena voluntad” que han sabido colaborar sinérgicamente para dar, una vez más, su testimonio con sencillez pero también con una mirada crítica en relación con los cambios que hay que realizar para garantizar un futuro distinto a las nuevas generaciones.

En estos dos días (30 de septiembre y 1 de octubre) ha habido muchos testimonios conmovedores, pero también momentos de diálogo sobre temas tan candentes como, por ejemplo, la carrera de armamentos, los bancos armados o la lucha contra el juego de azar. Estos momentos han contado con la participación y coordinación de exponentes nacionales de los movimientos SlotMob, Next Nueva Economía, Banca Ética, así como con especialistas que han mostrado los datos y las estadísticas de estos fenómenos internacionales que, desde hace décadas, están impactando, muchas veces negativamente, en nuestras realidades locales.

Un desfile de moda de un joven empresario “ético”, la visita a las empresas del Polo Lionello Bonfanti y a la Muestra de la Economía Social, Civil y de Comunión pusieron el broche final al programa de la primera e intensa jornada del sábado.

Interesante fue, el domingo por la mañana, escuchar la voz de personas que han elegido “vivir la economía de comunión en el día a día”, a través de las historias de las últimas empresas en sumarse a las 24 que tienen su sede física en el Polo Lionello Bonfanti. Estas empresas siguen aportando nueva linfa al motor de la economía del Polo, con el apoyo de la recientemente constituida incubadora internacional de empresas de comunión, que lleva el nombre de EoC-INN.

A lo largo del día se sucedieron distintos momentos de forma casi contemporánea, tanto en el Polo Lionello como en el Auditorium de Loppiano, sobre temas netamente económicos en el primer caso y sobre temas culturales y sociales de amplio alcance en el segundo.

La conclusión de esta octava edición ha estado a cargo del economista Luigino Bruni, quien ha insistido en la necesidad de una colaboración cada vez más activa y coordinada para desarrollar un proyecto que, con toda la innovación que hoy se necesita, debe mantener sus raíces en la visión-vocación inicial. La palabra “comunión” debe encontrar acogida y comprensión como de una forma nueva entre las empresas que decidan unirse.

Antes de terminar se convocó un segundo encuentro de la recién constituida “Constituyente Jóvenes EdC Italia” para el próximo mes de noviembre en Milán, con el fin de reforzar el “paso de testigo” entre antiguos y nuevos “empresarios de comunión”, para contribuir al crecimiento del proyecto en los próximos años.

Tomado de EDC online

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