27 May 2019
Por Ernesto Figueredo y Malcom Calvo. GESTAR
El primer proyecto cubano concebido desde la Iglesia católica para contribuir en la formación empresarial de ciudadanos con iniciativas emprendedoras de negocios surgió en Santiago de Cuba. Un laico llamado Carlos Fernández y un sacerdote jesuita visionario, el padre Mariano Ibar S.J, ambos muy bien preparados en ciencias de administración, decidieron armar un curso para que las personas, familias y amigos que se aventuraban en el trabajo por cuenta propia contaran con algunas herramientas que contribuyeran al éxito de sus proyectos económicos (y humanos). La fundación de este grupo (inicialmente denominado Servicio de Promoción Familiar, SPF) fue el 31 de enero de 2008. Uno de sus fundadores, incansable e inolvidable, fue el Ing. Reinaldo Sang Sarabia, especialista en hidráulica y eléctrica, este hermano merece sin dudas un homenaje especial: vivió para servir, por tanto su vida fue absolutamente valiosa al ponerla al servicio de los demás, sobre todo de los que menos tienen.
El programa Incuba Empresas (nombre actual) forma parte del Centro Loyola de Santiago de Cuba desde la creación del mismo. Rápidamente creció en número, como pasa en los nobles empeños, en miembros y alcances. 
Quizás en el tiempo se necesita renovación, pero no todos somos capaces de darnos cuenta, y luego de tener la humildad de pedir ayuda. Para el equipo Gestar ha sido un honor y una alegría muy grande ser escogidos por las hermanas y hermanos mayores santiagueros para ayudarles a actualizar interna y externamente. 
Con los colegas de InCubaEmpresas pudimos,  más allá de compartir saberes para dominar el método CANVAS o apropiarse de la lógica de “aprende rápido, aprende barato” del Lean Startup, con su Producto Mínimo Viable,  acompañarlos a poner énfasis en el enfoque a sus beneficiarios, desde la empatía, y la sostenibilidad (social, económica y medioambiental) de lo que hacen. Mirarse bien dentro para seguir sembrando beneficios en las jubiladas convertidas en tejedoras, en vendedores de imágenes religiosas en prósperos campesinos en El Cobre, o en las amas de casa devenidas emprendedoras en la gastronomía....
Así, se han reforzado en sus compromisos al marcar el propósito del proyecto de esta manera: Sembrar una economía basada en valores humanos, apoyando a personas emprendedoras y grupos vulnerables, a través de  la generación de espacios creativos y fraternos en la asesoría, formación y acompañamiento de sus iniciativas económicas y sociales, contribuyendo a una mejor calidad de vida para sus familias, sus comunidades y al bien común.
Nos confesaban, el momento final, algunas de las incansables damas y caballeros santiagueros: “hemos sentido la cercanía de ustedes, las nuevas metodologías nos ayudan a mejorar nuestro trabajo, agradecemos la humildad y el respeto a lo que hacemos, ustedes se han convertido en nuestros padrinos”. Para nuestra amiga MSc. Lixy Bychko Cid, coordinadora del Programa INCUBA: “acompañar es una actitud de servicio hacia otras/os, lo que implica caminar junto a ellas/os, no estar por encima de las personas, sino caminar a su lado. También significa tener confianza en la capacidad de la gente para construir por sí mismas. Es una manera de relacionarnos, en la que prima el respeto, el aprecio y el cariño por la otra persona.”
¡Gracias a l@s coleg@s de Santiago por darnos la oportunidad de crecer a su lado!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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