1 September 2018
Cada negocio, empresa, emprendimiento privado o colectivo tiene tres dimensiones: Dimensión Técnica, Dimensión Gerencia, Dimensión Personas.
La primera: la técnica, la actividad propiamente a la que se dedica. Puede ser vinculada a la elaboración y venta de alimentos, servicios de peluquería, transporte, arte, agricultura, etc. Esta varía considerablemente en cada negocio. Usualmente se vuelven emprendedores, personas que son muy buenos técnicamente, conocen muy bien la actividad que realizan. Es decir, un chef o jefe de salón experimentado hace un restaurante, un ingeniero reparador de equipos monta un taller… No es lo mismo hacer pizas excelentes que llevar una pizería.
Otra dimensión es la gerencia, administración o gestión de negocios, lo cual incluye la asignación de los distintos recursos: dinero, tiempo, equipos o tecnología para realización de las distintas tareas o actividades. Si no se organizan bien los distintos procesos, personas y recursos; no se podrán obtener buenos resultados. En ocasiones se confunde a quien tiene muchas habilidades para vender con alguien capaz de llevar adelante un grupo de personas que confeccionan productos o prestan servicios. No es lo mismo vender zapatos que contratar a las personas adecuadas en el puesto adecuado, conseguir los insumos de calidad y a buen precio, tener los equipos y herramientas necesarios, controlar el efectivo, entre otras tareas de gerencia.
La tercera dimensión, pero la más importante, es la persona. ¿Quién puede hacer, con su tiempo, dedicación, conocimientos, compromiso, ética, disciplina, visión, propensión a aprender… También son muy importantes las relaciones entre las personas. No solo lo trabajadores, sino clientes, proveedores, otras partes interesadas; a lo cual Luis Razetto (sociólogo chileno, padre de la economía popular) llama Factor C. Le denomina de esta forma porque varias palabras que contienen esas relaciones comienzan con C: comunidad, cooperación, comunión, colaboración, compañerismo, confianza. En todos los libros de administración se dice que las personas son quienes determinan el éxito o fracaso de una empresa, negocio, organización. Obviamente es una redundancia porque son “cosas” que hacen personas, ni plantas, ni animales pueden. No obstante, se hace hincapié porque no basta con tener mucho conocimiento sobre algo, tener la última tecnología, un lugar privilegiado u otra ventaja. Si no hay personas motivadas y comprometidas, con tiempo utilizado adecuadamente en las tareas del negocio, este no saldrá adelante, aun cuando no tenga todas las ventajas mencionadas anteriormente.
Debes buscar capacitación e información de calidad sobre estas tres dimensiones si quieres tener un buen negocio bueno (rentable, con ganancias, donde trabajadores y clientes encuentren satisfacciones, sea un lugar agradable y se hagan buenas relaciones entre personas, se cuide la naturaleza). Decía Benjamin Franklin que la mejor inversión que se pueda hacer es en conocimientos.
Si dominas habilidades técnicas y de gerencia, y además tienes el “don de gentes”; seguramente serás podrás tener un buen negocio bueno.
Si bien en Cuba se carece de una política definida e integrada, dirigida al apoyo de personas que desean comenzar o tienen un negocio propio (sea bajo el trabajo por cuenta propia, artistas, campesinos, cooperativas no agropecuarias, iniciativas municipales de desarrollo local, etc.), existen numerosas oportunidades de capacitación en la cuestión técnica. La Federación de Mujeres Cubanas promueve cursos de peluquería, manicure, gastronomía, y otros. También las asociaciones culinarias realizan varias especialidades como repostería, panadería, barman, etc. Incluso instituciones religiosas como Cáritas realizan talleres para cuidadores de ancianos y discapacitados. El sistema educacional cubano, sin dudas, es la principal fuente de capacitación técnica, desde sus escuelas de oficios, técnicos medios, universidades… se promueve el conocimiento y la práctica profesional. De cualquier forma, trabajar en una empresa, organismo estatal o negocio también prepara técnicamente.
 
 

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